Cáncer de colon

Cáncer de colon

El cáncer de colon es el más frecuente en España, contando ambos sexos, y se diagnostica, en la mayoría de los casos, en personas mayores de 50 años, afectando a hombres y mujeres en la misma proporción.

Sin embargo, a pesar del número total de casos registrados, esta patología puede prevenirse a través de una serie de hábitos saludables y de la realización de revisiones médicas periódicas. De hecho, muchos de sus factores de riesgo están relacionados con el estilo de vida. Por tanto, disminuirlos o evitarlos puede reducir el riesgo de desarrollarla.

En este apartado de MSD Salud podrás encontrar información básica sobre este cáncer, sus factores de riesgo o su prevención, así como algunos consejos útiles para afrontar la enfermedad.

Información Básica

¿Qué es el cáncer de colon?

Cuando hablamos de cáncer de colon, hacemos referencia a un crecimiento incontrolado de sus células (al igual que en las del recto), que puede originarse en cualquiera de sus tres capas: muscular, mucosa y serosa. Aunque, por lo general, primero se empieza generando unas estructuras celulares benignas, llamadas pólipos, que si no se extirpan durante un periodo prolongado (al menos 10 años), pueden llegar a evolucionar en un tumor maligno.

Es importante recalcar que no todos los pólipos terminarán derivando en un cáncer, si bien, la probabilidad aumenta según el tipo de pólipo. Los dos principales tipos de pólipo son los neoplásicos y los no neoplásicos. Entre los no neoplásicos están los pólipos hiperplásicos, inflamatorios y hamartomatosos. Este tipo de pólipos por lo general no se hacen cancerosos. Entre los neoplásicos están el adenoma y el pólipo serrado que pueden convertirse en cáncer.

El cáncer colorrectal es el más diagnosticado en España, teniendo en cuenta a hombres y mujeres de forma conjunta, según los datos publicados por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) en 2020. Y la mayoría de los cáncer se producen en el recto (37%) y el sigma – parte final del colon- (31%), seguidos por los que se producen en el colon ascendente (9%), el ciego (8%), el colon descendente (5%), el colon transverso (4%), el ángulo hepático (4%) y el ángulo esplénico (2%).

Existen tres formas de crecimiento de este tipo de tumores: 1) a través de un crecimiento local (invade todas las capas que conforman el tubo digestivo), diseminación linfática (primero afecta a los ganglios más próximos y luego a los más alejados) o diseminación hematógena (cuando entran al torrente sanguíneo, llegando a afectar a otros órganos). En el crecimiento local, una vez que el tumor traspasa la pared del intestino, puede invadir cualquier otro órgano, bien por diseminación linfática o hematógena.

El colon se encuentra al final del aparato digestivo, cerca del hígado, el estómago y el bazo, y es la parte más larga del intestino grueso. Su función es doble: por una parte, absorbe agua y electrolitos, y, por otra, se encarga de almacenar las heces hasta su expulsión.

Síntomas del cáncer de colon

Cuando hablamos de cáncer de colon se debe tener en cuenta que la enfermedad puede transcurrir sin síntomas. Y que los primeros síntomas no son específicos sólo del cáncer, por lo que, si experimentas algunos de los siguientes, es recomendable que busques atención médica.

  • Sensibilidad y dolor abdominal en la parte baja del abdomen
  • Sangre en las heces o sangrado rectal
  • Diarrea, estreñimiento u otros cambios en las deposiciones
  • Heces delgadas (por el estrechamiento de los intestinos)
  • Pérdida de peso sin ninguna razón conocida
  • Sensación de evacuación incompleta
  • Cambio en el tránsito intestinal y en el número de deposiciones

En fases más avanzadas de la enfermedad se puede presentar anemia, debido a los sangrados, que lleva aparejada cansancio y fatiga.

Por último, en casos de metástasis (cuando se ha diseminado y afecta a otros órganos) también se pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel)
  • Ascitis (líquido libre en el abdomen)
  • Disnea (dificultad para respirar)
  • Dolor (depende del órgano afectado por la metástasis)

Edad y género

El cáncer de colon afecta a hombres y a mujeres casi en la misma proporción, por lo que no hay diferencias por género. Si bien, sí que hay una distinción importante en cuanto a los rangos de edad, siendo una enfermedad que se diagnostica con mayor frecuencia a partir de los 50 años y con una media entre los 70-71 años. Sin embargo, pese a que la mayoría de casos ocurren en personas mayores, este cáncer también puede presentarse en pacientes más jóvenes.

Pronóstico del cáncer de colon

La supervivencia neta del cáncer colorrectal es de 63,1% en hombres y de 63,9% en mujeres, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica del año 2020. Y, a pesar de que las cifras sobre la mortalidad han descendido desde 2017 un 2,4%, sigue siendo el segundo que más muertes registra, sólo por detrás del cáncer de pulmón. No obstante, hay que tener en cuenta que la mortalidad puede verse alterada de forma más rápida que en otros tumores debido a los cambios en el estilo de vida y en la dieta. Además, la mejora en los métodos de cribado ha contribuido a la reducción en la incidencia y mortalidad de la enfermedad.

Factores de riesgo del cáncer de colon

Entre los factores de riesgo de cáncer de colon se pueden encontrar los siguientes:

  • Ser mayor de 50 años. La mayoría de personas que lo padecen han superado esta edad.
  • Tener diagnosticada una enfermedad inflamatoria intestinal, como puede ser la colitis ulcerosa o la Enfermedad de Crohn.
  • Tener antecedentes personales de pólipos o haber pasado por un cáncer colorrectal.
  • Tener familiares consanguíneos que padezcan o hayan padecido la enfermedad.
  • Factores genéticos: en un pequeño porcentaje de pacientes existe una relación con genes hereditarios, vinculados especialmente a dos síndromes: la poliposis adenomatosa familiar (PAF) y el síndrome de Lynch, también conocido como cáncer colorrectal hereditario no polipósico (HNPCC).
  • Dietas con alto contenido en grasas y calorías y bajo contenido en fibra.
  • Sedentarismo.
  • Consumo excesivo de alcohol y tabaquismo.
  • Obesidad (relacionada además con un peor pronóstico).
  • Diabetes.
  • Ser de raza afroamericana.
  • Haberse sometido a radioterapia en la zona del abdomen debido a tumores anteriores.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de colon?

La detección precoz es fundamental cuando hablamos de cáncer de colon, aunque en la mayoría de los casos no se presentan síntomas en las primeras fases de la enfermedad. Sin embargo, anticiparnos a la aparición de estos y detectar el cáncer en su fase inicial puede aumentar la posibilidad de contar con más opciones terapéuticas.

En el proceso de diagnóstico tu médico prestará especial atención a los síntomas asociados a la enfermedad (anemia, alteraciones en el hábito intestinal, hemorragia rectal, malestar, cansancio o debilidad) y, si estos le hacen sospechar de que se trata de un cáncer, realizará una exploración física mediante una palpación abdominal, para descartar la presencia de masas y tumores, y un tacto rectal, en busca de alteraciones en el recto y el ano.

Además, tu médico te puede indicar que te realices un test para la detección de sangre oculta en las heces (TSOH). Aunque esta prueba puede resultar no definitiva, ya que la presencia de sangre puede ser síntoma de otras enfermedades, sí puede alterar de la presencia de lesiones precancerosas o cáncer. En España, se utiliza esta prueba como método de cribado a la población general a partir de los 50 años de edad.

Para detectar el cáncer de colon, la realización de una colonoscopia es fundamental. En estas pruebas, el especialista puede observar el interior del colon utilizando un tubo flexible con una cámara en el extremo. Una de las ventajas de esta prueba es que, si durante la misma se encontraran pólipos, pueden ser extirpardos. También podría utilizarse otro método de observación para explorar el recto y la parte baja del colon a través de un tubo con sistema de visualización: la rectosigmodoscopia.

Otras pruebas que se pueden realizar son la sigmoidoscopia, para observar el interior del colon sigmoide (la zona más cercana al recto) y, de forma complementaria a esta prueba, una radiografía del colon y el recto que se conoce como enema con bario (un tipo de contraste -sustancia inyectable que permite visualizar zonas específicas del cuerpo-).

Si como resultado de alguna de estas pruebas diagnósticas, se identifica que se trata de un cáncer de colon o recto, tu médico podría realizar exámenes de sangre complementarios:

  • Conteo sanguíneo completo para comprobar si hay anemia
  • Pruebas de la función hepática

Cáncer de colon: estadios

La clasificación más empleada por estadios (del 0 al IV) es la conocida como TNM, siglas en inglés que se refieren a tumor, ganglios y metástasis.

  • Estadio 0: es la fase más inicial, también conocida como carcinoma in situ. El cáncer se localiza en la parte más superficial de la mucosa (capa más interna) de la pared del colón. Es posible que estas células anormales se vuelvan cancerosas y se diseminen al tejido normal cercano.
  • Estadio 1: el cáncer se ha extendido a la submucosa (capa de tejido junto a la mucosa) o al músculo de la pared del colon.
  • Estadio 2: Esta fase se subdivide en otras tres A, B y C.
    • IIA: se ha producido una expansión a través de la capa de músculo hacia la capa más externa de la pared del colon (serosa).
    • IIB: avanza través de la serosa hacia el tejido que reviste los órganos del abdomen.
    • IIC: se produce una diseminación a órganos cercanos.
  • Estadio 3: también se subdivide en tres, A, B y C.
    • III A: además de haberse expandido hasta la submucosa o a la capa de músculo, el cáncer se ha diseminado a entre 1 y 3 ganglios linfáticos cercanos o se han formado células cancerosas cerca de los mismos. O bien, el cáncer se ha diseminado a través de la mucosa a la submucosa y ha alcanzado hasta 4 a 6 ganglios linfáticos cercanos.
    • IIIB: se ha producido una expansión del cáncer través de la capa de músculo a la serosa, o se ha diseminado a través de la serosa al tejido que reviste los órganos del abdomen, además, ha afectado entre 1 y 3 ganglios linfáticos cercanos o se han formado células cancerosas cerca de los mismos. O bien, el cáncer se ha expandido a la capa de músculo o a la serosa, afectando, además, a entre 4 y 6 ganglios linfáticos cercanos. O, el cáncer ha pasado a través de la mucosa a la submucosa o a la capa de músculo de la pared del colon, y se ha diseminado a 7 o más ganglios linfáticos cercanos.
    • IIIC: se ha producido una expansión a través de la serosa al tejido que reviste los órganos del abdomen y se ha detectado afectación a entre 4 y 6 ganglios linfáticos cercanos. O bien, el cáncer se ha expandido a través de la capa de músculo de la pared del colon a la serosa, o se ha producido una diseminación a través de la serosa al tejido que reviste los órganos en el abdomen viéndose afectados 7 o más ganglios linfáticos cercanos. O, el cáncer pasa a través de la serosa a órganos cercanos y ha afectado a 1 o más ganglios linfáticos cercanos. O se formaron células cancerosas en el tejido cerca de los ganglios linfáticos.
  • Estadio 4: esta etapa también se subdivide en A, B y C.
    • IVA: el cáncer alcanza a un área u órgano que no está cerca del colon (como el hígado, el pulmón, el ovario o un ganglio linfático lejano).
    • IVB: el cáncer alcanza a más de un área u órgano que no están cerca del colon.
    • IVC: el cáncer se expande al tejido que reviste la pared del abdomen, existiendo la posibilidad de que se haya diseminado a otras áreas u órganos.

Tratamiento del cáncer de colon y recto

La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia son los tres principales tratamientos que se utilizan contra el cáncer de colon. Estos pueden utilizarse por separado, pero también pueden llegar a utilizarse de manera combinada, sin perder de vista que los tratamientos de esta enfermedad requieren un abordaje multidisciplinar.

La cirugía es el tratamiento más habitual en cualquiera de los estadios de cáncer de colon, pudiendo utilizarse uno de los tres siguientes tipos:

  • Escisión local: se extrae el tumor a través del recto. Se utiliza sobre todo en fases tempranas de la enfermedad.
  • Resección del colon con anastomosis: en caso de que el cáncer fuera de mayor tamaño, se extirparía el tumor y una pequeña cantidad del tejido sano a su alrededor (colectomía parcial). Tras este procedimiento, se podría realizar una anastomosis (coser y unir los extremos sanos del colon). En estos casos, se suelen extraer también los ganglios linfáticos cercanos al colon y comprobar que no hayan sido afectados.
  • Resección del colon con colostomía: en caso de que el médico no pudiera volver a unir los dos extremos del colon tras la extracción del tumor, creará lo que se conoce como un estoma. Se trata de una abertura por afuera del cuerpo para eliminar los desechos del organismo que serán recogidos en una bolsa que se coloca para tal fin. En ocasiones, esta colostomía es necesaria solamente hasta que la parte inferior del colon se recupere y se cierre el orificio. Se trata de una colostomía temporal. Si el médico necesita extirpar toda la parte inferior del colón, la colostomía puede ser permanente.

Otro de los tratamientos es la ablación por radiofrecuencia, una técnica que destruye las células cancerosas a través de unos pequeños electrodos.

La criocirugía o crioterapia consiste en destruir el tejido canceroso a través de instrumental que lo congela.

El objetivo de la quimioterapia es interrumpir la formación de células cancerosas bien destruyéndolas o impidiendo que se multipliquen, a través de medicamentos. Estos fármacos pueden ser ingeridos por vía oral o pueden ser administrados por vía intravenosa. Sin embargo, la forma de administración de estos tratamientos dependerá del tipo y el estadio de la enfermedad.

Otro tratamiento habitual contra el cáncer de colon es la radioterapia, que destruye las células de cáncer o impide que se multipliquen a través de la utilización de rayos X de alta energía u otro tipo de radiación.

Existen dos tipos de radioterapia: la externa (se envía radiación desde el exterior del cuerpo a través de una máquina) y la interna (se coloca una sustancia en el cáncer o cerca de este).

Las dos últimas opciones de tratamiento serían las terapias dirigidas y la inmunoterapia. La primera de ellas, consiste en moléculas que identifican y atacan células cancerosas (como los anticuerpos monoclonales o los inhibidores de la angiogénesis). Son terapias de alta especificidad. Mientras que la inmunoterapia, utiliza sustancias elaboradas por el cuerpo o en el laboratorio y aprovecha del sistema inmunitario del propio paciente para combatir la enfermedad.

Consejos Útiles

¿Qué se puede hacer para prevenir el cáncer de colon?

El cáncer de colon puede prevenirse incorporando en el día a día una serie de hábitos saludables (prevención activa) y mediante la realización de revisiones periódicas (prevención pasiva).

Muchos de los factores de riesgo de esta enfermedad están relacionados con el estilo de vida. Para reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de colon es recomendable:

  • No fumar.
  • Si se consume alcohol, hacerlo con moderación.
  • Evitar el exceso de peso, manteniéndose en el que sea adecuado a su altura y constitución física.
  • Realizar ejercicio físico a diario, por ejemplo, caminar.
  • Cuidar la dieta:
    • Comer frutas y verduras.
    • Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como cereales o legumbres.
    • Evitar la ingesta de grasas de origen animal (carnes rojas).
    • Moderar el consumo de dulces y azúcares.
    • Conservar los alimentos de manera adecuada.

Además, incluso cuando no se tengan síntomas, se realizan pruebas diagnósticas preventivas a personas que, debido a uno o más de los siguientes motivos, tienen más riesgo de desarrollar este tipo de cáncer que la población general:

  • Las personas de más de 50 años tienen un riesgo mayor de desarrollar este tipo de cáncer, en comparación con la población general. Por lo tanto, las Comunidades Autónomas gestionan y realizan los “programas de cribado”. Estos programas consisten en la realización de un análisis de sangre oculta en heces cada dos años en personas de más de 50 años. En caso de resultado positivo, se realiza una colonoscopia.
    De esta manera, se puede detectar el cáncer de colon en estadios iniciales, comprobar la existencia de pólipos y, en caso de haberlos, Se extirpan para evitar que se conviertan en tumores.
  • Tener diagnosticada una enfermedad inflamatoria intestinal, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
  • Factores hereditarios: tener antecedentes familiares de cáncer de colon u otras patologías que predisponen a desarrollar cáncer de colon. Si bien, estas enfermedades son la causa de un porcentaje muy pequeño de este tipo de tumor:
    • Poliposis Colónica Familiar.
    • Cáncer Colorrectal Hereditario no Polipósico.
    • Síndrome de Turcot.
    • Síndrome de Peutz-Jeghers.
    • Poliposis Juvenil y síndrome de Cowden.
    • Polipósis Familiar adenomatosa.
    • Síndrome de Gardner. Variante de la poliposis familiar adenomatosa.
    • Síndrome de Lynch.

En cada caso, tu médico te indicará la pauta de actuación y las medidas de prevención más recomendables.

La vida con una ostomía

Aunque la ostomía es una intervención quirúrgica que también se lleva a cabo en otras patologías, es en el cáncer de colon en la que se realiza con más frecuencia. Y, en concreto, en estos casos se denomina colostomía.

Aprender a vivir con ella requiere tiempo. Sin embargo, tener una ostomía no significa dejar de hacer las cosas que se hacían antes, sino aprender a hacerlas de otra manera. Al principio surgen muchas dudas y preguntas sobre cómo llevar a cabo la vida diaria (cuidado y elección del tipo de bolsa, higiene, trabajo, relaciones sexuales, deporte, viajes, etc.). El personal de enfermería especializado (estomaterapeutas) te dará las pautas necesarias para que puedas adaptarte, ser totalmente independiente; así como recuperar tu calidad de vida. En las asociaciones de pacientes encontrarás información y ejemplos que te ayudarán a complementar todo lo que hace falta conocer.

Con los cuidados y dispositivos sanitarios adecuados la bolsa pasará desapercibida. Existen diversos tipos, y se debe buscar la más adecuada para cada caso. Si lo que te preocupa es el olor que pueda desprender, todas las bolsas tienen filtros que lo eliminan. Además, están realizadas con materiales resistentes y que no hacen ruido al manejarlas.

Higiene y cuidado personal

Poco a poco la higiene y cuidado del estoma se convertirá en una tarea sencilla y solo se necesita:

  • Agua templada.
  • Toalla suave.
  • Jabón neutro.
  • Esponja suave.

La limpieza diaria de la colostomía consiste en lavar la piel de alrededor del estoma mojando la esponja en agua con jabón y realizando movimientos circulares y suaves. Después aclarando y secando con la toalla, sin frotar, para a continuación volver a colocar la bolsa.

Es importante que, tanto la toalla como la esponja sólo se utilicen para la limpieza de la ostomía y estén en buenas condiciones higiénicas.

Y cuando vayas a ducharte, puedes hacerlo con o sin bolsa ya que todos los dispositivos están preparados para no despegarse de la piel pese a mojarse. No obstante, has de tener en cuenta que:

  • Si te duchas sin bolsa: el agua no debe estar muy caliente y la presión del agua no tiene que ser muy fuerte.
  • Si te duchas con bolsa: tienes que tapar el filtro de la bolsa con las pegatinas que se incluyen para tal fin en la caja en la que se compran.

Alimentación

Puesto que no todos los alimentos provocan la misma reacción en el organismo, tras la intervención quirúrgica es aconsejable ir probando poco a poco la tolerancia de cada alimento. Hay que observar las características y la frecuencia de las deposiciones.

Hasta que el intestino se adapte a la nueva situación habrá que modificar temporalmente la dieta:

  • Reducir el consumo de fibra no soluble, es decir, por ejemplo, los cereales y productos integrales, como pan integral.
  • Evitar comer tanto alimentos con mucho contenido graso como aquellos que suelen provocar gases (algunas legumbres y verduras, bebidas gaseosas, etc.).

Una vez que el organismo recupera el ritmo normal en las deposiciones, debes mantener una dieta sana y equilibrada. Y, en general, es recomendable:

  • Beber entre uno y dos litros de agua al día.
  • Para reducir los gases, comer despacio y masticar bien los alimentos.
  • Procurar comer sobre la misma hora.
  • Evitar comidas copiosas.
  • Reposar sentado un rato después de comer, en lugar de tumbarse inmediatamente.

Nueva imagen corporal

Adaptarse a la vida con una ostomía también supone acostumbrarse a una nueva imagen corporal. Hay que verla como algo natural que forma parte del cuerpo. No es fácil y requiere un tiempo. Pero, para conseguirlo, es positivo y eficaz:

  • Dedicar unos minutos a mirarte en el espejo todos los días. No todo el cuerpo ha cambiado, solo la parte del estoma.
  • Acostumbrarte a tocarlo, así como a las nuevas sensaciones que puedes tener al mover el cuerpo.
  • Observarlo también cuando lo curas, en la ducha, al vestirte o tumbarse.
  • Al principio, que sean las personas de confianza las que lo vean. Después, ir de forma gradual enfrentándose a distintas situaciones.

El trabajo

Reincorporarte al puesto de trabajo es también una manera de ir recuperando la rutina diaria. Conviene hacerlo de forma paulatina y tranquila.

No obstante, depende del tipo de dedicación. Hay que tener en cuenta que hay trabajos que pueden suponer un riesgo para el estoma. Aquellos en los que haya que realizar un gran esfuerzo físico, sobre todo de los músculos abdominales, es posible que no puedan seguir desarrollándose.

Ante cualquier duda, hay que consultarlo con tu especialista.

Vida sexual

La actividad sexual no tiene por qué desaparecer por el hecho de vivir con una colostomía. Es normal que el hecho de tener una ostomía sea motivo de preocupación y estrés por la imagen que muestras. Y este estrés a su vez provoque una disminución del deseo sexual.

Asimismo, y a consecuencia del propio tratamiento oncológico o de la cirugía, pueden producirse otros trastornos sexuales;

  • En hombres: disfunción eréctil, incapacidad de experimentar el orgasmo, falta de apetito sexual, etc.
  • En mujeres: sequedad vaginal, incapacidad para conseguir placer (anorgasmia), disminución del deseo sexual, etc.

En cualquier caso, es importante hablar sobre ello con tu pareja. Además, hay especialistas en este tipo de alteraciones que te pueden ayudar a buscar una solución.

Ocio y tiempo libre

Para evitar inconvenientes a la hora de viajar, es conveniente llevar el material necesario para el cuidado del estoma (bolsas, cremas…):

  • En avión, lo mejor para evitar pérdidas, es llevarlo en el equipaje de mano.
  • En coche, puede usarse un adaptador, como el que utilizan las mujeres embarazadas, para evitar el roce del cinturón si es molesto. Además, no conviene dejar el material de cuidado dentro del coche mucho tiempo si hace calor.

Cuando vas a pasar mucho tiempo fuera de casa, es recomendable localizar y contactar una farmacia cerca de donde vayas para asegurarte de que dispone de las bolsas que usas habitualmente. Y en lo que respecta a la práctica de deporte, la única excepción suelen ser los deportes de contacto muy bruscos o el levantamiento de pesas. En definitiva, puedes realizar todos aquellos que no supongan un exceso de esfuerzo de la zona abdominal.

Relaciones familiares y sociales

Hablar es una forma de hacer frente a las emociones. Compartir con las personas de confianza los sentimientos, tanto de alegría y esperanza, como de tristeza o miedo, puede ayudarte mucho:

  • Es recomendable hablar de la intervención con naturalidad, si bien es una elección personal con qué personas quieres entrar en detalles.
  • Explicar a los demás lo que necesitas y no esperar a que ellos lo adivinen.
  • En la medida de lo posible, es importante mantener las relaciones sociales, en lugar de quedarte en casa a solas.

¿Quieres saber más?

Biomarcadores en cáncer de colon

Los marcadores tumorales, también denominados biomarcadores, pueden ser:

  • Proteínas u otras sustancias cuyos niveles se ven aumentados ante la presencia de un tumor. Pueden estar presentes en la sangre, la orina, las heces, el tejido tumoral o en otros tejidos o líquidos de la persona con cáncer.
  • Ciertas mutaciones genéticas, patrones de expresión de un gen en los tumores o los cambios que no son genéticos en el ADN del tumor.

Su análisis permite obtener información sobre el tumor y determinar cuál puede ser el mejor tratamiento para cada persona. No obstante, este debe complementarse con otro tipo de pruebas.

Los biomarcadores más comunes en cáncer de colon son:

  • El antígeno carcinoembrionario (CEA).
  • El CA 19.9.

Estos marcadores sólo deben utilizarse para el seguimiento del cáncer colorrectal y no para su diagnóstico.

Después del tratamiento cáncer de colon

Seguimiento

Una vez finalizado el tratamiento hay que hacer revisiones periódicas. Las mismas deben hacerse tanto si el tumor se ha extirpado por completo, como si hay tejido tumoral que no se ha podido eliminar.

Extirpación total del tumor

En estos seguimientos se valora tu estado de salud general y, en función de este, se solicitan unas u otras pruebas. Las más habituales suelen ser:

  • Colonoscopia.
  • Analítica completa.
  • Ecografía abdominal.
  • Radiografía de tórax.

De esta manera, se controla la evolución de la enfermedad, se vigilan los efectos secundarios de los tratamientos u otras complicaciones, si las hubiera, y se detectan de forma precoz nuevos pólipos o la reaparición del cáncer.

Cuando aún queda tejido tumoral

Las revisiones permiten controlar mejor los síntomas y administrar un tratamiento, paliativo si lo necesitas.

Recaídas

Todavía no hay tratamientos que garanticen que el cáncer no reaparezca. Durante los tres primeros años tras la intervención el riesgo de recaídas es mayor, pero va disminuyendo de forma progresiva.

Por este motivo, las revisiones serán más frecuentes durante los dos primeros años (en general, cada 3 o 4 meses) y se irán espaciando en el tiempo hasta los cinco años (suelen ser cada 6 meses). A partir de entonces pasan a ser revisiones anuales. No obstante, el seguimiento se irá adaptando en función de los signos y síntomas de la enfermedad.

Asociaciones de pacientes

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Infografía cáncer de colon

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.