Cáncer de piel: melanoma

Cáncer de piel: melanoma

A pesar de ser el décimo cáncer más común en Europa, el melanoma cuenta con una tasa de supervivencia neta del 82% en hombres y de 89% en mujeres. Esta es una enfermedad que en España tiene una prevalencia de 18.181 casos (en 2018) y se calcula que en 2020 el número de nuevos casos que se registrarán en nuestro país será de 6.179.

El melanoma es un tipo de cáncer que se da en las células que producen melanina (un pigmento del cuerpo) y puede dar inicio allí donde este esté presente, tanto en la piel, de forma mayoritaria (en torno a un 90%) como en otras partes del cuerpo como las palmas de las manos, las plantas de los pies, el cuero cabelludo, los ojos, la boca, los genitales o la zona anal.

MSD Salud ha preparado en esta sección información útil y de calidad sobre melanoma. Aquí podrás encontrar respuesta a preguntas como qué es el melanoma, cuáles son sus síntomas, a quién afecta, sus factores de riesgo, el diagnóstico o sus tratamientos, además de consejos útiles sobre prevención.

 

Cáncer de piel: melanoma

 
 

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Información Básica

Melanoma

¿Qué es el melanoma?

El melanoma es un tipo de cáncer que se da en las células que producen melanina (un pigmento) y puede dar inicio allí donde este esté presente, de forma mayoritaria (en torno a un 90%) en la piel, sobre todo en zonas que han estado expuestas al sol. Si bien, también puede darse en partes del cuerpo, como en las palmas de las manos, las plantas de los pies, el cuero cabelludo, los ojos, la boca, los genitales o la zona anal.

¿Cuáles son sus síntomas?

Un lunar sospechoso suele ser el primer indicador que conduce al diagnóstico de la enfermedad. Se puede tratar de un lunar que ya teníamos o de un lunar nuevo.

El melanoma comenzará a extenderse de forma horizontal sobre las capas más superficiales de la piel. En esta fase de crecimiento, que puede durar meses o años, el lunar no duele ni da molestias.

Con el tiempo puede empezar a crecer también de forma vertical y a extenderse más allá de la epidermis (capa externa de la piel) para irse adentrando en la dermis (capa de piel que se encuentra debajo de la epidermis).

Es importante detectarlo en su fase de crecimiento superficial en la piel ya que hay pocas posibilidades de que se extienda a otras partes del cuerpo. Mientras que la etapa de crecimiento vertical tiene peor pronóstico.

Tipos de melanoma

Existen principalmente cuatro tipos de melanoma:

  1. Melanoma de extensión superficial: Es la forma de melanoma más frecuente y es más común en personas con la piel blanca. Inicialmente tienden a crecer hacia afuera en lugar de hacia abajo, presentan una forma y color irregular con sombras negras y marrones. Si crecen por debajo de la piel a capas más profundas, puede extenderse a otras partes del cuerpo.
  2. Melanoma nodular: Los melanomas nodulares generalmente aparecen como un bulto cambiante en la piel que podría ser de color azul-negruzco oscuro o rojo-azulado (si bien algunos no tienen ningún color -amelanotico-). Son un tipo de melanoma de desarrollo rápido que puede crecer hacia abajo en las capas más profundas de la piel si no se elimina. Además, a menudo crecen en zonas de piel previamente normal y se dan más comúnmente en la cabeza, el cuello, el pecho o la espalda.
  3. Melanoma léntigo maligno: Se desarrollan lentamente durante varios años y aparecen en las áreas del cuerpo que han estado más expuestas al sol, como la cara, el cuello y los brazos. Este tipo de melanoma afecta con mayor frecuencia a las personas mayores, particularmente a aquellas que han pasado mucho tiempo al aire libre. Además, respecto a su aspecto, las áreas de piel afectadas son generalmente grandes, planas y de color marrón. Se desarrollan, inicialmente, de forma lateral en las capas superficiales de la piel, si bien, en etapas más avanzadas pueden crecer hacia capas más profundas y formar bultos.
  4. Melanoma lentiginoso acral: Es la forma menos frecuente de melanoma, pese a ser la más habitual en personas de piel oscura. Aparece fundamentalmente en la palmas de las manos, las plantas de los pies o por debajo de las uñas.

Además, de estos cuatro tipos de melanoma cutáneo, existen otros dos tipos que no se presentan en la piel:

  1. Melanoma de mucosas: Este tipo de melanoma puede aparecer en la mucosa nasal, la cavidad orofaríngea, o en los aparatos genital, urinario o digestivo.
  2. Melanoma ocular: Afectan a la capa interna del ojo y se catalogan como muy raros.

¿A quiénes afecta?

En Europa el melanoma de piel fue en el año 2018 el décimo cáncer si se analizan los nuevos casos, que fueron aproximadamente 144.000, lo que equivale a un 3,4 % del total de nuevos casos de cáncer en Europa en ese año, según los datos de Globocan (OMS). Sin embargo, hay zonas en el mundo donde su incidencia es mayor, los países con mayor número de casos son Australia y Nueva Zelanda.

Según los últimos datos recogidos por la Sociedad Española de Oncología Médica, se calcula que en España el número de nuevos casos estimados para el año 2020 de melanoma de piel será de 6.179. También señala, según datos de Globocan 2018, una prevalencia (a los cinco años) en España de melanoma en 2018 de 18.181 casos y una tasa de supervivencia neta a cinco años para melanoma cutáneo del 82% en hombres y de 89% en mujeres.

Cáncer de piel no melanoma

El cáncer de piel no melanoma agrupa a todos los cáncer de piel que no sean melanoma, siendo los tipos más comunes el carcinoma de células basales y el de células escamosas. Ambos tipos se caracterizan por comenzar en la capa superior de la piel y por estar relacionados, a menudo, con la exposición al sol.

Algunos factores de riesgo para desarrollar los tipos más comunes de cáncer de piel no melanoma son:

  • Tener una piel clara, si bien se puede presentar en personas con cualquier tonalidad de piel.
  • Estar expuesto a la luz ultravioleta.
  • El envejecimiento.
  • Pertenecer al sexo masculino.
  • La exposición a ciertos químicos, como el arsénico (en grandes cantidades), la brea de carbón, la parafina y ciertos productos del petróleo.
  • La exposición a la radiación.
  • El haber padecido cáncer de células escamosas.
  • El tabaquismo.
  • La infección por virus del papiloma humano.
  • Tener un sistema inmunitario debilitado.
  • Tener lesiones graves o prolongadas de la piel.
  • Estar en tratamiento para la psoriasis con psoralenos y luz ultravioleta.
  • Padecer Xerodermia pigmentosa.
  • Padecer Síndrome de nevo de células basales.

Lo que puede hacer sospechar que se padece un cáncer de piel no melanoma es un cambio en la piel. Un cambio como una herida que no cicatriza o al contrario que aparezca una especie de cicatriz blanca, amarillenta o marrón. O zonas de la piel que de manera repentina pasan a ser escamosas, sangrantes o con costras. O al revés, elevadas, lisas, brillantes y con aspecto perlado, entre otros cambios.

Factores de riesgo

Se entienden por factores de riesgo de melanoma aquellos condicionantes cuya presencia se asocia con una mayor probabilidad de padecer esta enfermedad, siendo algunos de ellos controlables y otros que se nos vienen dados.

Algunos de los factores de riesgo pueden ser:

La exposición a la luz ultravioleta

En la mayoría de melanomas, la exposición a la luz ultravioleta es el principal factor de riesgo, y es que, pese a que representan solo una pequeña parte de los rayos solares, es la responsable de los principales daños de la luz solar a la piel, ya que dañan el ADN de sus células.

También hay que tener en cuenta que las lámparas artificiales que emiten este tipo de radiación como las lámparas solares o las camillas de bronceado, también pueden aumentar el riesgo de padecer melanoma.

Los lunares

Tener muchos lunares o presentar lunares atípicos (nevos displásicos), aumenta el riesgo de padecer melanoma. Lo que no quiere decir que las personas que presenten alguna de estas dos condiciones vayan a desarrollar la enfermedad.

En el caso de la afección hereditaria Síndrome del nevo displásico, el riesgo de padecer melanoma es elevado y continuado en el tiempo, por lo que estas personas requerirán llevar un control minucioso y regular con su dermatólogo.

Por último, los lunares congénitos, con los que nacemos, también son un factor de riesgo de padecer melanoma a lo largo de la vida, entre un 0 y un 5%, dependiendo de su tamaño, siendo más elevado a más grande sea el lunar.

Color de la piel y del pelo

El color de la piel, le pelo y los ojos pueden llegar a ser un factor de riesgo. Así, las personas de piel blanca, que se queman o les salen pecas con facilidad, rubias y de ojos claros (azules y verdes) tienen un mayor riesgo de padecer melanoma.

Antecedente familiar o personal de melanoma

Se estima que alrededor de un 10% de las personas que padecen melanoma tienen algún antecedente familiar, por lo que el hecho de que un familiar de primer grado de relación (padres hermanos hijos) lo tenga, aumenta el riesgo de padecer la enfermedad. En estos casos, los expertos recomiendan ser especialmente cauto con la protección solar, acudir regularmente al dermatólogo y realizarse una revisión pormenorizada al mes de su piel.

Además, las personas que han padecido melanoma tienen más posibilidades de volver a sufrir la enfermedad, así como aquellos que hayan pasado por un cáncer de piel de células basales o escamosas.

Otros factores

También se consideran factores de riesgo el tener el sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, en personas trasplantadas o con VIH), el envejecimiento o padecer la enfermedad hereditaria xeroderma pigmentoso (afecta la capacidad de las células de la piel de reparar el daño causado a su ADN).

Diagnóstico

El ABCDE del melanoma

Un lunar sospechoso detectado por ti mismo, por un familiar o por el médico suele ser la primera señal de alarma. En la exploración has de fijarte si tu lunar responde a la regla ABCDE, que nos pone en la pista de estar ante una lesión pigmentada. Cada letra de la regla responde a una característica:

  • A: Asimetría (la lesión no es simétrica, por lo que una mitad no es igual a la otra).
  • B: Bordes (irregulares, mal delimitados)
  • C: Color (diverso, no homogéneo)
  • D: Diámetro (mayor de 6 mm)
  • E: Evolución (cambio del aspecto de la lesión en el tiempo)

Esto no quiere decir que la lesión sospechosa tenga que cumplir todas las características.

Otras Pruebas

Para confirmar que la lesión que se sufre en la piel corresponde a un melanoma, el médico podrá llevar a cabo varias pruebas:

  1. Exploración clínica. La primera es una exploración física, que incluirá la revisión de los lunares sospechosos bajo la regla del ABCDE, así como del resto de la superficie del cuerpo. Además, el especialista te podrá preguntar por posibles factores de riesgo, como antecedentes familiares, exposición al sol durante la infancia, etc. La exploración podrá completarse con la palpación de los ganglios linfáticos del cuello, las axilas y las ingles, dependiendo de la localización de los lunares sospechosos.
  2. Exploración mediante aparatos: El médico podrá completar la exploración mediante algunas pruebas realizadas con aparatos. Algunas de las posibles pruebas que se pueden solicitar por parte del médico en función de la inicial exploración física suelen ser:
    • Dermocospia: un pequeño dispositivo ilumina y amplía los puntos de la piel que quieren ser examinados más al detalle.
    • Radiografía de torax.
    • Ecografía.
    • Imágenes por resonancia magnética.
    • Tomografía computarizada.
    • Tomografía por emisión de positrones (PET).
  3. Analítica sanguínea: Más que para el diagnóstico, los análisis de sangre se utilizan para determinar los niveles de un componente de la sangre llamado lactato deshidrogenasa (LDH). Este puede ser un marcador que oriente a los médicos acerca de qué tan extendida esté la enfermedad antes de iniciar con el tratamiento. Otras analíticas de sangre también pueden ser utilizadas para saber cómo están funcionando la médula ósea, el hígado y los riñones.
  4. Exploración histopatológica: El médico puede decidir ante la sospecha de que exista un melanoma que se extirpe el mismo y se diseccione (biopsia) con el fin de diagnosticarlo de una manera exacta. Se extirpará por completo el lunar, incluyendo tejido circundante normal y debajo del lunar sospechoso, mediante anestesia local. A veces, también está indicada la biopsia del ganglio centinela, que se utiliza para saber si se ha dado una propagación a los ganglios linfáticos adyacentes, lo que podría afectar a las opciones de tratamiento.

Resultados de la biopsia

La información que proporciona la biopsia es empleada, entre otros parámetros, para posteriormente decidir cuál es el tratamiento a recibir, en caso de que se confirme la existencia del melanoma.

La biopsia nos facilita una serie de datos como:

  1. Grosor de Breslow: este parámetro permite saber al médico la profundidad del tumor en la piel. Se mide en milímetros y cuanto mayor grosor, peor pronóstico. Asimismo, el grosor del tumor se utiliza en la planificación del tratamiento.
  2. Índice mitótico en caso de un grosor menor a 1 mm: indica la velocidad a la que se dividen las células del melanoma. Se estudia al microscopio cuántas células tumorales se están dividiendo por milímetro cuadrado. Cuantas más células se estén dividiendo en esta superficie, peor pronóstico.
  3. Existencia de úlceras: la presencia de úlceras es un indicativo de que el melanoma está invadiendo la piel suprayacente. A veces las úlceras son visibles si sangran, pero otras veces se detectan al mirar la lesión extirpado en el microscopio. La existencia de úlceras empeora el pronóstico.
  4. Presencia y extensión de la regresión del tumor: indica que el tumor era más grande, pero que se ha reducido de tamaño pudiendo aparecer pequeños “satélites” de células tumorales cerca del tumor, separadas de este por tejido normal. Es un mal indicador, ya que su existencia significa que se pudo extender el tumor a los ganglios linfáticos.
  5. Márgenes positivos o negativos: al extirpar un tumor los médicos comprueban que los bordes de la zona extraída es tejido normal, sin células tumorales (márgenes negativos), para confirmar así que el tumor se ha quitado entero y no han quedado restos en el cuerpo o al contrario (márgenes positivos).
  6. Invasión linfovascular: si las células tumorales están presentes en los vasos sanguíneos y linfáticos de la biopsia, los médicos tendrían que explorar si se han extendido hacia los ganglios linfáticos o a otros órganos, ya que existe más probabilidad de que esto haya ocurrido a consecuencia de esta presencia.
  7. Linfocitos infiltrantes del tumor: significa que el sistema inmunitario del cuerpo está luchando de manera activa contra las células tumorales, lo que suele considerarse una buena noticia de pronóstico.
  8. Análisis de las posibles mutaciones existentes: si el tumor se ha extendido a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis, se puede buscar si ha habido algunas mutaciones, como las del gen BRAF, NRAS, c-kit.

Estadios del melanoma

El estudio de todos los datos obtenidos de la exploración física y con aparatos, así como de las distintas pruebas realizadas, permitirá a los médicos saber en qué fase se encuentra el melanoma. Este paso es muy importante de cara a decidir el tratamiento a recibir.

Para la clasificación, suele utilizarse el sistema de estadificación TNM:

  • T: Tamaño del tumor e invasión del tejido cercano
  • N: Presencia de células tumorales en los ganglios linfáticos
  • M: Metástasis o expansión a otros órganos

Estos parámetros permiten clasificar el melanoma en uno de los cinco estadios clínicos en los que puede encontrarse:

  • Estadio O: menaloma in situ: el tumor se caracteriza por no presentar células tumorales en los ganglios linfáticos y por no haberse extendido a la dermis.
  • Estadio I: el tumor tiene un espesor inferior a 2mm sin úlceras o a 1mm con úlceras. También se considera que está en esta fase si el tumor ha invadido la capa inferior de la dermis. No hay células tumorales en los ganglios linfáticos.
  • Estadio II: cuando el tumor tiene una dimensión superior a 1mm con úlceras o superior a 2mm con o sin úlceras. No hay células tumorales en los ganglios linfáticos.
  • Estadio III: El tumor se ha extendido a los ganglios linfáticos o hay un grupo de células a menos de 2 centímetros de distancia del tumor inicial o en el recorrido desde el tumor inicial a los ganglios linfáticos. Este estadio de subdivide, además en cuatro A. B, C y D, dependiendo de la ubicación, el número y la extensión de las metástasis.
  • Estadio IV: el tumor se ha extendido por la piel o a ganglios linfáticos más allá de los regionales, o se produce metástasis a otros órganos.

Tratamiento

En las siguientes líneas podrás encontrar los tipos de tratamientos existentes según el estadio en el que se encuentra la enfermedad.

Tratamiento para estadio O (melanomas in situ)

Cuando el tumor se localiza íntegramente en la epidermis, la capa más superficial de la piel, se dice que el melanoma está in situ. En estos casos la opción terapéutica es la cirugía para la extirpación del tumor.

Tras la biopsia, y una vez confirmado el diagnóstico, el médico realizará una escisión del tumor dejado unos márgenes de seguridad apropiados. Esta opción se realiza con anestesia local. En ocasiones se lleva a cabo una biopsia excisional en la que durante la biopsia se puede extirpar el tumor por completo con los márgenes apropiados.

Tratamiento para melanomas en estadios I, II y III

El melanoma que se encuentra localizado y sin extenderse a los ganglios linfáticos se le clasifica en el estadio I o II. El tratamiento más importante en este momento es la cirugía para extirpar completamente la zona con células tumorales incluyendo los márgenes de seguridad.

Aunque el melanoma no se haya extendido a los ganglios linfáticos o no se puede descartar al 100% su diseminación, el médico suele biopsiar también uno o varios ganglios linfáticos, conocidos como ganglios centinela, durante la misma intervención quirúrgica. En general, este procedimiento se realiza a todos los pacientes en estadios I y II, excepto en los que el tumor sea igual o menor a 1,00 mm.

Si el melanoma se encuentra en un estadio III, esto quiere decir que ya ha alcanzado los ganglios linfáticos. En estos casos, al igual que en los estadios I y II, se realizará una cirugía amplia del tumor primario y se diseccionará los ganglios linfáticos. Tras el tratamiento quirúrgico, se puede optar por un tratamiento farmacológico específico (adyuvante) para disminuir el riesgo de recurrencias, o por la administración de radioterapia en aquellas zonas donde se extirparon los ganglios linfáticos.

Cuando se sospecha que el tumor se ha extendido a los ganglios linfáticos existe la posibilidad de realizar una disección extensa de los ganglios linfáticos, que consiste en la extracción de los mismos en aquellas regiones conectadas por los vasos linfáticos que rodean el tumor.

Tratamiento para melanomas en estadio IV

Los melanomas se clasifican en el estadio IV cuando se han extendido más allá de los ganglios linfáticos regionales o a distintos órganos del cuerpo como hígado, pulmón o cerebro.

En este estadio, el más grave, la decisión del tratamiento a recibir la toma un equipo formado por diferentes profesionales médicos. Ellos evaluarán el número y tipo de metástasis, si hay una mutación BRAF (cuya presencia puede aumentar el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas) para valorar las opciones de tratamiento.

En las personas que tienen una metástasis única (en el cerebro, en el hígado o en el pulmón, por ejemplo), la cirugía es una opción cuando el estado de salud es bueno. También se recurre a un tipo especial de radioterapia (radiocirugía estereotáctica o bisturí de rayos gama) en los casos de metástasis cerebral única.

Cuando la metástasis es múltiple, la cirugía ya deja de ser una opción válida en casi todos los casos. El objetivo aquí es poder eliminar las células cancerígenas que se encuentran esparcidas por distintas partes del cuerpo, lo que se intenta principalmente mediante distintos tipos de tratamientos: Quimioterapia, terapias dirigidas (que atacan a mutaciones específicas de las células) o inmunoterapia (tratamientos que ayudan al sistema inmunitario a reconocer y destruir células cancerosas).

Los médicos que me atenderán

Es probable que tu médico de Atención Primaria sea el primero que te vea. Tras el primer análisis de un lunar sospecho puede que te derive a un dermatólogo para que examine el área con mayor detenimiento.

Desde la Sociedad Española de Oncología Médica se recuerda que el diagnóstico, la clasificación y el tratamiento del melanoma ha de realizarse por equipos multidisciplinares y coordinados, en los que pueden intervenir dermatólogos, cirujanos, patólogos, radiólogos, médicos nucleares, oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos y enfermería, entre otros profesionales sanitarios.

Respecto al tratamiento, y el papel multidisciplinar del abordaje, los oncólogos clínicos (se encargan de los tratamientos anticancerosos con fármacos), los radio-oncólogos (serán los responsables cuando el tratamiento es radioterapia) y los cirujanos-oncólogos (realizarán operaciones quirúrgicas como opción terapéutica contra el cáncer).

Oncólogos y dermatólogos realizarán un seguimiento conjunto en aquellas personas con un riesgo elevado de recurrencia.

Tras el tratamiento

Seguimiento médico

Tras las fases de diagnóstico y tratamiento, llegará otra más, la de seguimiento. Las consultas periódicas tendrán el objetivo de detectar de una manera precoz posibles recaídas ya que el melanoma es un tipo de cáncer que puede reproducirse al cabo del tiempo. Se seguirá además revisando la piel, por si surgieran segundos melanoma u otro tipo de tumor de piel no melanoma. Los médicos también analizarán el curso de la enfermedad, para evaluar si surge alguna complicación relacionada con el tratamiento y valorarán la necesidad e idoneidad de un tratamiento adyuvante. Incluso si es necesario ofrecer apoyo psicosocial y detectar si hay familiares en riesgo.

En las visitas, las pruebas a realizar serán una exploración médica, así como una serie de preguntas para ir recabando datos para saber cómo se encuentra la persona entre visita y visita. Dependiendo del nivel que hubiera alcanzado el tumor o los resultados de la exploración, los especialistas podrán pedir una ecografía de los ganglios linfáticos, una exploración radiológica o una tomografía computarizada, entre otros.

Recurrencia

A veces el cáncer vuelve a aparecer pasado un tiempo. Es lo que se conoce como recurrencia o recidiva. En estos casos, el tratamiento a acometer dependerá de su extensión.

La recurrencia puede ser de varios tipos:

  1. Local en la piel o en los ganglios linfáticos, en cuyo caso se tomará en cuenta los mismos elementos que la primera vez a la hora de decidir el tratamiento.
  2. Con metástasis a distancia, cuando se disemina a otra parte del cuerpo, aunque sigue conteniendo células similares a las del tumor original.

También puede ocurrir que:

  1. aparezca un segundo melanoma, tras el diagnóstico del primero.
  2. aparece otro tipo de cáncer de piel no melanoma. Los tipos más comunes son los que se dan en las células basales y el carcinoma espinocelular. De hecho, son más frecuentes que los melanomas y tienen, aproximadamente, los mismos factores de riesgo.

La vida después del melanoma

El retorno a la vida normal puede no ser fácil para una persona que ha sufrido un cáncer, entre otros motivos, por la preocupación de que el cáncer pueda volver a hacer acto de presencia en su vida. Siempre se recomienda seguir unas pautas sencillas como evitar quemaduras solares, exponerse al sol sin protección y recibir luz ultravioleta artificial para reducir el riesgo de recurrencia. Y, de cara a detectar un lunar sospechoso, no olvidar las autoexploraciones periódicas de la piel durante toda la vida y autoexploraciones también periódicas de los ganglios linfáticos

Hay personas que se sienten además preocupadas por el estilo de vida que llevará a partir de ese momento, si afectará a su imagen corporal, a su trabajo, etc. Preocupaciones y vivencias que pueden compartirse con familiares, amigos o médicos. También se puede acudir a asociaciones de pacientes con cáncer, donde compartir experiencias y recibir, así como dar ayuda.

Consejos Útiles

Consejos útiles para el paciente con cáncer

Hay una serie de medidas que puedes tomar para incidir positivamente sobre algunos factores de riesgo asociados al melanoma.

Controla tu exposición al sol

La mejor forma de reducir el riesgo de padecer melanoma, es tomando medidas de protección contra la radiación ultravioleta cuando estamos expuestos al sol, por lo que la medida más sencilla, por obvia que parezca, es buscar una sombra cuando estemos al aire libre.

La American Cancer Society utiliza una fórmula para que sea más fácil recordar algunos pasos básicos a seguir: “póngase, úntese colóquese y cúbrase”. O lo que es los mismo, si vas a estar al aire libre, ponte ropa (protección variable según su tipo, espesor del tejido y color), úntate con bloqueador solar, colócate un sombrero (gorra) y cúbrete los ojos con unas gafas.

Cabe poner especial atención en el uso de protectores solares, que dispersan y/o absorben la radiación ultravioleta, y cuya eficacia frente a la radiación ultravioleta se mide con el factor FPS. En este sentido, se establecen una serie de parámetros según su grado de protección, protección ligera (FPS menos a 15), media (si está entre 15 y 29), fuerte (entre 30 y 59) y muy fuerte (más de 60), si bien, en estos últimos casos, en el etiquetado, para evitar una sensación de falsa seguridad, encontrarás el símbolo 50+.

Pero, ¿sabes cómo aplicar esta protección? Recuerda estas sencillas pautas: aplica el fotoprotector 20 minutos antes de exponerte al sol y repite la aplicación cada 2-3 horas.

También es muy importante resaltar que todas estas medidas se deben poner en práctica también, y con especial atención, en la población infantil, que es la que tiende a pasar más tiempo al aire libre.

Evita las horas centrales del día

Es importante evitar o disminuir la exposición directa al sol en las horas centrales del día, entre las 12.00 y las 15.00 horas, más si cabe en verano.

Presta atención a tus lunares

Identificar la aparición de lunares nuevos o de un cambio anormal en un lunar que ya tengas puede ser tan sencillo como examinar tu propia piel de manera regular. Si identificas algo preocupante, acude a tu médico para que lo valore.

Dependiendo de esta evaluación es probable que su médico le proponga realizarle un seguimiento periódico, o incluso que decida extirparlos si considera que pueden llegar a convertirse en melanoma.

¿Quieres saber más?

Un órgano llamado piel

Cuando hablamos de la piel, debemos saber que se trata de un órgano más del cuerpo. De hecho, es el órgano más grande que tenemos. Su función es doble: de fuera hacia dentro y de dentro hacia fuera. En el primer caso, la piel nos protege de agentes externos como son la luz del sol, el calor, las infecciones, etc… Y en el segundo, nos ayuda a almacenar el agua de nuestro cuerpo, la grasa y la vitamina D, por ejemplo, además de controlar nuestra temperatura corporal.

La piel está compuesta por varias capas: la epidermis y la dermis son las principales. La epidermis es la capa más superficial de la piel y, por tanto, la que está en contacto con el mundo exterior. Debajo de la epidermis, se encuentra la dermis, que es la capa interna de la piel. La epidermis es la capa donde suele aparecer el cáncer de piel. Esta capa está compuesta por tres tipos de células: las células escamosas, que son las más superficiales de la epidermis de forma plana y delgada; las células basales, debajo de las células escamosas, pero de forma redondeada y melanocitos, las células que están en la capa más interna de la epidermis y que producen el pigmento que dan color a nuestra piel.

Asociaciones de pacientes, sociedades científicas y otras organizaciones médicas

Principales Asociaciones de pacientes

Las personas que sufren un cáncer, en este caso de melanoma, así como sus familiares pueden acudir a diferentes asociaciones en las que conocer a otras personas en la misma situación y donde poder compartir experiencias. Las asociaciones ayudan en el proceso de aceptación del cáncer, a vivir con él y a vivir después de él. En ellas, se recibe ayuda, pero también se pueden brindar ayuda.

A nivel nacional, existe el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), que es una organización independiente sin ánimo de lucro compuesta por 61 asociaciones de pacientes. Ponte en contacto con ella, y te dirán cuál es la asociación más cercana a tu domicilio.

Guías de Pacientes

Cáncer de Piel: Melanoma

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¿Cuáles son sus síntomas?, ¿Por qué se produce? Toda la información básica del cáncer de piel o melanoma

Infografía Cáncer de piel: Melanoma

Infografía Cáncer de piel: Melanoma

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.