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Tratamiento

¿Se puede curar?

El objetivo del tratamiento frente a la hepatitis C es lograr la curación mediante la eliminación del virus de la hepatitis C del cuerpo.

El tratamiento de la hepatitis C está indicado en los pacientes infectados por el VHC, independientemente del grado de fibrosis hepática o de la existencia de otras enfermedades.

Actualmente, se habla de que se ha conseguido la curación cuando una persona no tiene el virus de la hepatitis C en la sangre, lo que se conoce como respuesta virológica sostenida (RVS), tras 12 semanas de tratamiento. Ésta se consigue en más del 95% de las personas que reciben el tratamiento.

Además, con el tratamiento se busca también evitar la progresión de la inflamación del hígado y la fibrosis, cuando no reducir ambas consecuencias físicas de la enfermedad. Esto permitirá a su vez que se prevenga o se retrase la posibilidad de padecer cirrosis o un cáncer de hígado y eliminar el riesgo de transmisión del virus a otras personas.

Factores previos al tratamiento

Una vez que se produce el diagnóstico de la infección por hepatitis C, llega la fase de tratamiento.

El médico será la persona que valore la terapia más adecuada, para lo que tendrá en cuenta una serie de factores como:

  1. La situación clínica del paciente y si tiene enfermedades asociadas.
  2. Si está recibiendo medicación, si ésta presenta posibles interacciones medicamentosas con la terapia anti-viral.
  3. El genotipo de virus. Aunque en la actualidad se podría obviar.
  4. Si es un paciente naïve (que no ha recibido ningún tratamiento previamente) o ha recibido un tratamiento antiviral previo pero no ha respondido al mismo.
  5. La situación clínica de la cirrosis que presenta el paciente, puesto que el pronóstico, la respuesta al tratamiento y la duración del mismo pueden variar.
  6. La edad.
  7. El grado de actividad necroinflamatoria y estadio de fibrosis.
  8. La probabilidad de respuesta al tratamiento.
  9. El grado de motivación del paciente.

Diferentes grupos de medicamentos

El tratamiento de la hepatitis C no se basa en un solo fármaco o terapia. La velocidad a la que se multiplica el virus, replicándose en miles de millones de copias de sí mismo en un día, pudiendo producirse alteraciones en la estructura genética del virus durante este proceso, hace necesario la combinación de dos o más fármacos. Los medicamentos actuales se presentan en una sola pastilla que incluye dos o tres fármacos.

El gran esfuerzo de investigación ha permitido conocer mejor tanto el ciclo vital como las características estructurales del virus de la hepatitis C. El resultado es el desarrollo de una nueva generación de fármacos que actúan sobre puntos concretos del ciclo vital del virus (lo que se conoce como dianas terapéuticas), evitando la replicación del mismo. Así, han aparecido los nuevos agentes antivirales de acción directa (los AAD), que se administran por vía oral.

Estos agentes pueden agruparse en diferentes familias según la fase del ciclo del virus sobre la que actúan para impedir su replicación. Las principales son:

  1. Inhibidores de la proteasa
  2. Inhibidores de la polimerasa
  3. Inhibidores de la proteína NS5A

No se administran de forma única, sino siempre en terapias combinadas.

Efectos secundarios

El médico informará al paciente antes de iniciar cualquier tratamiento de las características del mismo, y sobre los posibles efectos secundarios que pudieran aparecer. Una vez iniciado el tratamiento, durante las revisiones, el equipo médico, enfermería y farmacia harán un seguimiento regular de la eficacia, el perfil de tolerabilidad y los efectos secundarios.

Coinfección VHC – VIH

Un porcentaje de personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) padecen al mismo tiempo otras infecciones crónicas, entre ellas hepatitis virales, como la hepatitis C, cuyo síntoma principal es la inflamación del hígado.

En concreto, padecen más comúnmente la infección por el virus de la hepatitis B y de la hepatitis C.

Estos virus son adquiridos más frecuentemente a causa de prácticas sexuales sin protección o el uso compartido de drogas, aunque puede haber otras causas.

Las personas que padecen estas dos infecciones a la vez son personas co-infectadas o sufren una coinfección. El VIH aumenta la posibilidad de que la infección por el virus de la hepatitis C progrese y que lo haga con mayor rapidez.

Por ello, es necesario mantener el sistema inmunitario del paciente fuerte mediante el uso de tratamiento frente al VIH (antirretrovirales). La coinfección con virus VIH y hepatitis C afecta a la elección del tratamiento frente a la hepatitis C a seguir, teniendo en cuenta posibles interacciones farmacológicas.

Prevención secundaria

Además de las medidas de prevención primarias, la Organización Mundial de la Salud, recomienda una serie de medidas para las personas que ya sufren la infección por el virus de la hepatitis C.

Estas medidas, sobre todo encaminadas tanto a la propia salud del paciente como para evitar nuevas transmisiones, son:

  • Información y asesoramiento sobre opciones de atención y tratamiento.
  • Tratamiento médico temprano y adecuado.
  • Seguimiento periódico para el diagnóstico precoz de la enfermedad hepática crónica.
  • Vacunación contra las hepatitis A y B para prevenir la coinfección por estos virus y proteger el hígado.

El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.