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¿Puedo transmitírselo a mi hijo?

Una de las vías de transmisión del virus de la hepatitis C es la vía perinatal o vertical, es decir, la madre puede transmitir el virus al recién nacido durante el embarazo y el parto. Está demostrado que, durante ambos procesos, la sangre y fluidos de la madre están en contacto con el feto, por lo que existe el riesgo de transmisión.

Por tanto, si la persona que vive con el virus de la hepatitis C es el padre, el niño no correrá riesgo. Se corre en caso de que sea la madre quien padezca la enfermedad.

Se estima que, de cada 100 niños de madres con hepatitis C se contagian aproximadamente cinco. Y el momento más delicado es el final del embarazo o durante el parto. A día de hoy, no está demostrado que aumente el riesgo, según que el parto sea vaginal o por cesárea. Lo que sí parece un factor de riesgo es que la madre tenga una carga de virus de la hepatitis C en la sangre elevada o tenga coinfección VIH.

Si, finalmente se ha producido la transmisión madre-hijo, se ha de saber que muchos niños que presentan anticuerpos anti hepatitis C adquiridos a través de la placenta no desarrollan la enfermedad porque desaparecen al cabo de meses.

En otros casos, la presencia del virus continúa en el menor, cronificándose, aunque, en general, cursa de forma menos agresiva. En estos casos, se realizarán los controles pertinentes para seguir la evolución del niño. Actualmente existen tratamientos anti-VHC indicados en población infantil.

La madre debe saber, por tanto, que existe una probabilidad de transmisión y que no existe ninguna medida de prevención. Pero, por otro lado, no se desaconseja el embarazo.

El hecho de padecer hepatitis C no influye en la fertilidad ni en la capacidad de quedarse embarazada. Tampoco afecta en el número de abortos o malformaciones fetales, ni el curso de la gestación. Sólo no está indicado cuando la madre o el padre se encuentran en tratamiento con antivirales.

El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.