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Psoriasis

Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad crónica inflamatoria de la piel, es decir, no tiene cura. Se caracteriza por la aparición de unas placas de tono rosado cubiertas por unas escamas blanquecinas de grosor variable. Estas pueden presentarse con diferentes formas clínicas y en distintas partes del cuerpo.

La patología cursa en brotes, por lo que puede agravarse o desaparecer de forma temporal. Y su evolución y tratamiento está condicionado si se padecen otras enfermedades. Además, es beneficioso tener una alimentación saludable y la práctica de un ejercicio adecuado.

Aprender a convivir con la psoriasis, aceptándola con una actitud positiva, ayuda a afrontar mejor la enfermedad y a aumentar la calidad de vida.

Información Básica

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad crónica inflamatoria de la piel que se caracteriza principalmente por la aparición de unas placas de tono rosado cubiertas por unas escamas blanquecinas de grosor variable. Las escamas están compuestas por células de la epidermis -parte visible de la piel- que se van acumulando a causa de su proliferación excesiva y acelerada mientras que el enrojecimiento es a causa de la dilatación de los vasos sanguíneos de la zona debido a la inflamación. Hoy por hoy, todavía no se conocen con exactitud su origen y la causa del desarrollo debido a la complejidad de la patología.

Las placas y la inflamación pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, si bien los lugares más habituales son los codos, las rodillas, la cabeza, la espalda y las nalgas. Las lesiones también se presentan debajo de las uñas y, ocasionalmente, en las articulaciones.

Los síntomas pueden agravarse o desaparecer de forma temporal, ya que cursa en brotes. Además, las lesiones pueden desaparecer y volver a aparecer en los mismos sitios o en sitios nuevos

Síntomas más comunes

Los primeros síntomas de la psoriasis suelen ser una o varias placas escamosas. Las lesiones pueden ser de diferentes tamaños, enrojecidas y recubiertas de escamas de grosor variable.

La psoriasis produce descamación, picor. Pueden aparecer desde pequeñas placas, pasando incluso desapercibidas, hasta lesiones que afectan a todo el cuerpo.

Causas de la psoriasis

El origen de la enfermedad está en el sistema inmunológico del cuerpo, en concreto con unas células de la sangre llamadas linfocitos T, cuya misión es proteger al cuerpo frente a infecciones y enfermedades, pero que en la psoriasis parecen activarse sin control.

Las placas se producen por la inflamación y el aumento de células en la epidermis, que causa el engrosamiento de la piel. Estas células externas se renuevan cada cuatro días, un plazo mucho más frecuente que el habitual, que suele ser 25 días. En las zonas afectadas fluye más cantidad de sangre porque los vasos sanguíneos son más gruesos y largos que en la piel sana, y eso provoca el enrojecimiento de las placas.

La causa exacta de la psoriasis todavía no está bien definida, pero se sabe que ciertos estímulos pueden actuar como desencadenantes de la enfermedad: algunas infecciones, traumatismos, el estrés y determinados fármacos.

Tipos de psoriasis

La lesiones de la psoriasis pueden presentarse con diferentes formas clínicas y en distintas partes del cuerpo: en las palmas y las plantas, en el cuero cabelludo, en las uñas, en la cara, en los pliegues, etc. Una persona puede sufrir una sola de estas formas o padecer varias a la vez.

Algunos de los tipos más habituales son:

  • Psoriasis en placas: Las lesiones están formadas por manchas rojizas escamosas bien delimitadas que pueden tener diferentes medidas. Es el tipo más habitual.
  • soriasis en las palmas y en las plantas: Las placas suelen ser muy secas y gruesas y la piel suele agrietarse, sangrar e incluso doler. Todo ello puede interferir, por el sitio donde están ubicadas, en el trabajo y en la vida personal.
  • Psoriasis en el cuero cabelludo: Es muy frecuente, tanto sola como darse junto con otra modalidad. Se caracteriza por una descamación seca muy adherida sobre una zona roja del cuero cabelludo, aunque puede extenderse hacia la frente, la nuca o detrás de las orejas. Suele producir mucho picor.
  • Psoriasis en las uñas: Se caracteriza bien por aparecer pequeños puntos en las uñas, bien por la deformación y el aumento del grosor de las mismas, aunque a veces también aparecen manchas amarillas resultado de la separación de la uña de la carne.
  • Psoriasis de la cara: Poco frecuente pero altamente impactante en la persona por el lugar tan visible en el que se produce.
  • Psoriasis de los pliegues: Su nombre se debe a que puede aparecer en cualquier pliegue cutáneo, como los de las axilas, ingles, nalgas, etc. Es una tipología incómoda, dolorosa, con menos descamación pero más rojeces.
  • Psoriasis en gotas: las lesiones son numerosas y menores de 2 cm. Están esparcidas por todo el cuerpo de forma irregular.
  • Psoriasis eritrodérmica: casi todo el cuerpo está afectado por las lesiones, que están muy irritadas y con alta descamación. Es una forma grave de la enfermedad.
  • Psoriasis pustulosa: es otro tipo grave de psoriasis, también poco frecuente, que se muestra con granos de pus no infecciosos sobre las placas.
  • Artritis psoriásica: se trata de una inflamación crónica de las articulaciones caracterizada por su aspecto rojizo, la hinchazón y el dolor en las articulaciones afectadas.

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Perfil del paciente

Más del dos por ciento de la población tiene psoriasis, una enfermedad que puede aparecer a cualquier edad, sobre todo entre 15 y 35 años, y afecta por igual a ambos sexos. Un tercio de los pacientes afectados tiene familiares directos con psoriasis, ya que hay una predisposición genética para padecerla, aunque no es hereditaria ni contagiosa.

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica la psoriasis?

La aparición de placas rojizas y escamosas es la principal señal para detectar la psoriasis, por lo que su diagnóstico clínico no presenta mayores complicaciones y no hace falta practicar pruebas diagnósticas. En muy pocos casos es necesario confirmar el diagnóstico mediante una biopsia o análisis al microscopio de una muestra pequeña de piel afectada.

La importancia del diagnóstico precoz

Las personas con psoriasis que sientan dolor o noten las articulaciones hinchadas deben acudir al médico de inmediato, ante la posibilidad de desarrollar artritis psoriásica. El diagnóstico precoz de esta enfermedad es fundamental para intentar evitar su progreso. Entre un 5- 10% de los pacientes con psoriasis pueden presentar este tipo de artritis, una dolencia que aparece sobre todo en personas con 30-50 años y que afecta a las articulaciones de los dedos de las manos y de los pies, la columna lumbar y sacra, las muñecas y las rodillas.

Tratamiento

La psoriasis es una enfermedad crónica que en la actualidad no tiene un tratamiento de curación total; sin embargo, existen diferentes abordajes que mejoran de forma significativa las lesiones e, incluso, consiguen su eliminación.

La gravedad de la psoriasis determina el tipo de tratamiento que va a recibir el paciente. Para las formas leves existen diferentes tratamientos tópicos, mientras que las formas moderadas-graves necesitan tratamientos sistémicos y/o biológicos.

El tratamiento, por tanto, se decide en función de si la psoriasis es leve, moderada o grave, según el grosor, la extensión y la localización de las lesiones. También debe tenerse en cuenta el porcentaje de superficie corporal afectada, así como el grado de afectación de la calidad de vida de la persona.

El primer tratamiento suele ser tópico, y, si no es totalmente efectivo, se puede reforzar con la fototerapia. En las fases más graves se recurre al tratamiento sistémico, que puede ser oral, subcutáneo o intramuscular.

¿Qué tratamientos existen hoy en día?

Los tratamientos tópicos se presentan en forma de crema, pomada, champú, loción, gel, etc., en función de la zona a tratar. Las cremas hidratantes y emolientes son complementarias a cualquier tratamiento, porque forman una capa grasa que permite mantener la piel hidratada, reblandecen y reducen las escamas, lo que ayuda a mejorar la elasticidad de la piel y evitar que se produzcan fisuras..

Cuando las escamas son gruesas, el tratamiento debe incorporar un producto queratolítico.

Los corticoides tópicos se utilizan para el tratamiento de las lesiones. Su empleo debe seguir de forma rigurosa las indicaciones médicas, ya que pueden producir efectos secundarios, como atrofia o estrías. Además, puede aparecer un efecto rebote cuando se abandona el tratamiento, por lo que su abandono debe ser paulatino.

Otra forma de abordar la psoriasis es mediante los derivados de la vitamina D, que mejoran el estado de las escamas y reducen el grosor de las placas de psoriasis. Además, se pueden usar en todas las partes del cuerpo y durante plazos de tiempo más extensos.

Aparte de la terapéutica tópica, el dermatólogo puede recomendar al paciente los baños de sol, la exposición a la luz ultravioleta o la fototerapia. Los rayos UVB y UVA se emplean en el abordaje de la psoriasis crónica. También el coáltar (brea de hulla) junto con el tratamiento con UVB suele dar buenos resultados en las placas provocadas por la enfermedad. No obstante, en la actualidad este producto no se utiliza en los baños por un problema cosmético (debido a su olor desagradable) y sólo se usa como champú para las lesiones del cuero cabelludo.

La exposición al sol es recomendable en dosis controladas, y la mayor parte de los pacientes muestran mejoría con los rayos solares; eso sí, la toma debe seguir unas pautas marcadas por el médico, ya que las quemaduras pueden empeorar la enfermedad. Los estudios indican que un 10 por ciento de las personas afectadas por la psoriasis empeoran con el sol, en cuyo caso deben evitarlo. Además, algunos medicamentos tomados para tratar la enfermedad provocan fotosensibilidad y pueden aumentar el efecto de la radiación.

En cuanto al tratamiento sistémico de la psoriasis, estos están indicados para el control de la psoriasis moderada y grave y se clasifican en clásicos o tradicionales y en nuevos o biológicos. Los biológicos se denominan así porque son proteínas obtenidas por técnicas de biotecnología y actúan bloqueando de forma específica moléculas que intervienen en la inflamación.

Psoriasis y otras enfermedades

Las concomitancias o factores de riesgo producidos por otras enfermedades que sufra el paciente suelen condicionar la evolución y el tratamiento de la psoriasis. Por ejemplo, la obesidad se ha asociado con una psoriasis más grave. Por otra parte, algunos de los tratamientos utilizados para la psoriasis pueden empeorar las comorbilidades (otras enfermedades que el paciente pudiera sufrir) o viceversa.

Por tanto, se está prestando cada vez mayor atención a la posibilidad de que la persona con psoriasis padezca a la vez otras enfermedades, ya que hace necesario que el abordaje sea integral. La detección precoz de dichas enfermedades, para lograr su diagnóstico y tratamiento adecuado, así como evitar medicamentos que empeoren la psoriasis son dos factores que pueden tener un impacto de forma en notable la calidad de vida del paciente.

¿Qué puede agravar la psoriasis?

Diversos factores físicos y anímicos pueden agravar las lesiones de la psoriasis. Respecto a los factores psicológicos, cabe destacar la ansiedad, el estrés o la depresión como elementos que influyen en el desarrollo de la enfermedad. En muchas ocasiones, los brotes tienen su origen en problemas de tipo personal o laboral.

Otros factores que pueden empeorar la psoriasis son el clima muy frío, las quemaduras solares, ciertas infecciones o golpes y heridas en la piel. Si la persona con psoriasis se encarga de la limpieza, bien en el ámbito del hogar, bien en el ámbito laboral, es necesario tener precaución con determinados productos potencialmente dañinos, como los detergentes o jabones, etc.

Asimismo, algunos medicamentos pueden causar el empeoramiento de la psoriasis o provocar un brote, por lo que el paciente debe consultar con el médico las posibles interacciones. De la misma forma, el tratamiento sistémico para la psoriasis también puede interactuar con los fármacos recetados para otras enfermedades.

Relación entre la psoriasis cutánea y la artritis psoriásica

La artritis psoriásica, que es una enfermedad inflamatoria de las articulaciones, se asocia con la psoriasis. Este tipo de artritis se presenta con dolor y sensación de calor en la articulación inflamada, debido a la inflamación e hinchazón de las articulaciones, especialmente de las extremidades. Este efecto provoca cierta dificultad de movimiento y, con el tiempo, una posible deformación de las articulaciones afectadas. La artritis psoriásica, al igual que la psoriasis, cursa en brotes, es decir, se alternan épocas con pocos o sin síntomas, con otras en la que se hace presente el dolor y la inflamación.

La artritis psoriásica afecta a ambos sexos por igual, puede aparecer a cualquier edad, aunque la época más frecuente es entre los 30 y los 50 años.

Enfermedad cardiovascular y psoriasis

Un alto porcentaje de pacientes con psoriasis tiene algún factor de riesgo cardiovascular. Esta situación puede condicionar el tratamiento de la psoriasis, ya que algunos fármacos pueden elevar la presión arterial.

Las personas con psoriasis deben hacer un seguimiento especial de los principales factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, como son la obesidad, la hipertensión, la diabetes, etc. En líneas generales, deben mantener unos hábitos de vida saludable y evitar el consumo de tabaco y de alcohol.

  • Diabetes y psoriasis Los pacientes con psoriasis que toman medicación para la diabetes mellitus deben revisar de forma constante sus niveles, ya que se ha observado hipoglucemia o hiperglucemia como reacción adversa frecuente.
  • Hipertensión arterial y psoriasis Está aceptado que existe una asociación importante entre la hipertensión arterial y la psoriasis. De hecho, cuanto es más grave la psoriasis mayor riesgo de padecer una hipertensión arterial alta. Las complicaciones también están relacionadas con la edad y el sexo del paciente.
  • Obesidad y psoriasis La obesidad está relacionada de manera estrecha con la psoriasis. Incluso, el sobrepeso tiene una relación directa con esta enfermedad inmunológica de la piel. Diferentes estudios han demostrado que el riesgo de presentar obesidad o sobrepeso aumenta con la gravedad de la psoriasis.
  • Tabaquismo y psoriasis Fumar puede favorecer la aparición o el agravamiento de la psoriasis, por eso es aconsejable dejar el tabaco. Este hábito afecta de forma especial a los pacientes con psoriasis pustulosa generalizada.

Enfermedades inmunológicas asociadas a la psoriasis

  • Comorbilidad con las espondiloartropatías La psoriasis es una de las manifestaciones de la piel característica de las espondiloartropatías, un grupo de enfermedades inflamatorias sistémicas crónicas que afectan sobre todo a determinadas articulaciones como las presentes en la columna vertebral y en su unión con la cadera (zona sacroilíaca).
  • Enfermedad inflamatoria intestinal Diversos estudios realizados en población adulta han detectado una asociación significativa de la psoriasis con algunos tipos de enfermedad inflamatoria intestinal, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Evolución

La psoriasis es una enfermedad crónica, es decir, no tiene cura, y evoluciona en brotes, lo que supone que pasa por diferentes estados de mejoría, ya que hay pocos o ningún síntoma, y épocas de agravamiento.

El curso de la enfermedad puede ser además variable, pudiendo aparecer las lesiones en las mismas zonas que en brotes anteriores o en zonas nuevas. Además, la enfermedad evoluciona de manera casi única en cada persona, no sirviendo las mismas pautas de control de unos pacientes a otros.

La aparición de la psoriasis suele producirse entre los 15 y los 35 años, aunque puede hacerlo también en niños y en personas mayores.

Consejos Útiles

¿Cómo puede influir la psoriasis en la vida diaria del paciente?

La calidad de vida de una persona con psoriasis puede verse afectada por las secuelas físicas que produce su enfermedad, como dolor y quemazón, las cuales a su vez pueden afectar al desarrollo de actividades cotidianas en diferentes ámbitos, como el laboral, personal y familiar.

Otro impacto importante en la persona es la visibilidad de las lesiones en la piel que produce la psoriasis, al igual que ocurre con otras enfermedades de la piel, que pueden repercutir igualmente en el estado físico como en el emocional.

De hecho, puede provocar con frecuencia alteraciones del estado de ánimo en la persona, como la depresión, aislamiento social, dificultades en adaptarse al trabajo o limitar la posibilidad de realizar ciertas actividades de ocio.

¿Afecta la psoriasis a la vida sexual?

La psoriasis afecta a la vida sexual de casi la mitad de los pacientes, independientemente de dónde se localice la enfermedad.

Una de las razones es la disminución de la autoestima a causa de la enfermedad. Ello provoca vergüenza, inseguridad, miedo al rechazo en las personas, lo que influye notablemente en la actitud frente a las relaciones íntimas. Y ello, mucho más si las lesiones se desarrollan en zonas genitales, donde además se ve reducida la satisfacción sexual.

Mientras que si se padece artritis psoriásica, el dolor, la fatiga y la rigidez propios de esta patología también impactan en la esfera sexual.

Por otro lado, hay algunos fármacos prescritos en el tratamiento de la psoriasis que pueden causar trastornos de la función eréctil.

Sin embargo, y a pesar de su impacto, los pacientes no suelen hablar con el médico sobre este tema cuando acuden a la consulta, por un tema de pudor y de sentirse cohibidos.

Las recomendaciones que se dan para lograr minimizar este impacto en la vida sexual son:

  • Tener siempre el máximo de información posible
  • Ante cualquier duda, pregunta al médico sin sentir vergüenza.
  • Hablar con la pareja, para compartir sus sentimientos y emociones, lo que ayudará a normalizar la situación.
  • Tratar, con ayuda del médico, las lesiones en las zonas genitales
  • Comentar los problemas que padezca con el médico y pedirle información sobre los posibles efectos secundarios de los medicamentos.

¿Es una enfermedad contagiosa?

En ningún caso la psoriasis es una enfermedad contagiosa, así que los pacientes y las personas de su entorno no deben preocuparse en este sentido.

¿Influye la dieta en la evolución?

La nutrición es vital para poder realizar todas las funciones fisiológicas del cuerpo humano. La alimentación cotidiana influye directamente en la evolución de la psoriasis y de la artritis psoriásica. Los alimentos que contienen antioxidantes protegen frente a la acción dañina de los radicales libres, que son más frecuentes en las personas con estas patologías, debido a su alta actividad celular.

La obesidad es uno de los factores de riesgo que deben evitar los pacientes con psoriasis. En su dieta deben prevalecer los alimentos vegetales, el pescado azul y deben reducir la ingesta de carnes y grasas animales.

Los especialistas también recomiendan comer al menos tres piezas de fruta al día, junto con dos raciones de verduras u hortalizas. Si el paciente necesita un aporte extra de vitamina D, tiene que recurrir a alimentos fortificados y medicación, previa recomendación del médico.

Psoriasis y ejercicio físico

Los pacientes con psoriasis que realizan ejercicio físico consiguen beneficios tanto físicos como emocionales. Algunos de ellos son:

  • El control del peso.
  • La reducción del riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.
  • La mejora de la flexibilidad y la movilidad articular.
  • La mejora de la fuerza muscular, los reflejos y la coordinación muscular.
  • La mejora de la autoestima.
  • La disminución del estrés.
  • La mejora de la capacidad de sociabilizar, evitando el aislamiento1.

Se recomiendan las actividades aeróbicas, como caminar, nadar, pedalear o bailar, pero los médicos insisten en que lo más importante es que sea un deporte que nos guste para así conseguir mantener el hábito con la frecuencia deseada.

En cualquier caso, el ejercicio debe ser adecuado a cada momento de la enfermedad y se deben evitar deportes de contacto que puedan causar daños en la piel.

Consejos para el día a día

  • Una alimentación saludable: Influye de forma positiva en el desarrollo de la psoriasis, por lo que los especialistas recomiendan a las personas con sobrepeso que realicen una dieta baja en calorías para conseguir un peso adecuado.
  • Realizar ejercicio como caminar, nadar, pedalear o bailar. Porque tiene beneficios no solo físicos (mejora del estado general de la salud) sino también emocionales (aumento de la autoestima y disminución del estrés).
  • Buena higiene de la piel: Se recomienda en todos los pacientes con psoriasis conservar una buena higiene de la piel para prevenir infecciones secundarias y evitar frotarse de forma áspera, ya que podría irritar la piel y causar nuevos brotes de la enfermedad. Además, aplíquese a diario una crema hidratante.
  • Cuidado con los productos de limpieza: Los productos de limpieza para el hogar (o si trabajas en la limpieza de manera profesional) como detergentes, jabones no deben manipularse con las manos desnudas, sino que es recomendable ponerse guantes, por ejemplo, si lavas la ropa o los platos a mano.
  • Tomar el sol: La mayor parte de las personas que tienen psoriasis suelen mejorar tomando el sol.
  • Evitar factores que pueden empeorar su psoriasis: Si conoce los factores que provocan un empeoramiento, como un cambio de tiempo, tener una infección de garganta o estar muy estresado, intente combatirlos.
  • Siga el tratamiento que su médico le haya indicado y no se automedique.
  • Consulte a su médico si se pone peor bruscamente o tienen hinchazón y dolor en alguna articulación.
  • Busque ayuda psicoterapéutica: Los profesionales sanitarios recomiendan a los pacientes que busquen ayuda médica para superar situaciones de estrés o depresión.

¿Quieres saber más?

Embarazo

Entorno a los 28 años es la edad promedio de diagnóstico de la psoriasis, con lo que a las mujeres les coincide en plena etapa reproductiva.

En un principio, el embarazo de una mujer con psoriasis es igual al de la mujer que no padece esta enfermedad. Sin embargo, las mujeres que están embarazadas o desean ser madres deben consultar con su médico el tratamiento a seguir. La fototerapia, por ejemplo, puede usarse en estas pacientes por sus pocas contraindicaciones en comparación con otros tratamientos. Además, hay que elegir un momento en que la enfermedad no esté en brote o con muchos síntomas, escoger la medicación adecuada y llevar unos buenos hábitos de salud, como controlar el peso y evitar el tabaco y el alcohol.

Asimismo, algunos hombres deben consultar con el especialista su deseo de tener un hijo en los próximos meses, ya que determinados fármacos también están contraindicados en su caso.

Implicaciones psicosociales de la psoriasis

La visibilidad de las lesiones de la piel causadas por la psoriasis así como sus consecuencias físicas (dolor y quemazón, entre otros) repercuten no solo físicamente sino también emocionalmente. Por lo que la psoriasis puede causar también ansiedad y depresión.

A su vez, estos factores psicológicos, como la depresión o la ansiedad, pueden provocar la aparición de un brote de psoriasis o un incremento y empeoramiento de las lesiones.

Por ello, está demostrado que es beneficioso para los pacientes recibir terapia psicológica (bien visitando al psicólogo bien al psiquiatra) a la vez que el tratamiento dermatológico, ya que ayuda a afrontar mejor la enfermedad y a aumentar la calidad de vida.

Por otro lado, existen diversas opciones terapéuticas en la actualidad que son muy efectivas para controlar los síntomas, lo que ayuda a superar también los trastornos psicológicos que puede desencadenar la enfermedad.

La finalidad es aprender a convivir con la enfermedad, es decir aceptarla y ser proactivos, más cuando se trata de una patología para toda la vida. Esta aceptación unida a una actitud a favor de informarse e implicarse en el tratamiento resulta de gran ayuda, porque facilita el cumplimiento del tratamiento, conlleva una mejoría más rápida y duradera y aumenta la calidad de vida.

¿Por qué es aconsejable pertenecer a una asociación de pacientes?

El paciente con psoriasis tiene a su disposición las asociaciones de pacientes que le pueden dar información fiable y, sobre todo, apoyo anímico para mejorar su calidad de vida al compartir experiencias. Porque las asociaciones son entidades sin ánimo de lucro, integradas por personas que sufren la misma enfermedad que el paciente y cuya misión es siempre ayudarle y apoyarle. Las asociaciones además trabajan para que se destinen más recursos a los pacientes y sus familiares y contribuyen a difundir los conocimientos sobre psoriasis en la sociedad, con el fin de lograr además la mayor integración social posible de los afectados.

En España destaca Acción Psoriasis, la Asociación de Pacientes de Psoriasis y Artritis Psoriásica y Familiares, que tiene como objetivo sensibilizar al resto de la población de los problemas que tienen los afectados por la psoriasis. Asimismo, Acción Psoriasis apoya la investigación y colabora en la elaboración de estudios para conocer la incidencia, las causas, la evolución, el tratamiento y las consecuencias de la enfermedad.

Guías de Pacientes

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.